En la música, el Romanticismo fue un periodo que transcurrio, aproximadamente, entre principios de los años 1820 y la primera década del siglo XX,
La música del Romanticismo intentaba expresar emociones .
En la ópera se tendió a relajar, romper o mezclar entre sí, las formas establecidas en el barroco o el clasicismo. Este proceso alcanzó su apogeo con las óperas de Wagner, en las cuales las arias, coros, recitativos y piezas de conjunto, son difíciles de distinguir. Por el contrario, se busca un continuo fluir de la música.
También ocurrieron otros cambios adquirieron roles más heroicos, y los coros se tornaron más importantes , otro cambio fue el retratar en la ópera escenas realistas, más que históricas o mitológicas.
Muchos compositores del romanticismo, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, escribieron música nacionalista, que tenía alguna conexión particular con su país. Esto se manifestó de varias maneras.
martes, 7 de junio de 2016
lunes, 6 de junio de 2016
Giuseppe Verdi (Mateo Gimenez Ros)
Compositor italiano. Coetáneo de Wagner, y como él un compositor eminentemente dramático, Verdi fue el gran dominador de la escena lírica europea durante la segunda mitad del siglo XIX. Su arte, empero, no fue el de un revolucionario como el del alemán, antes al contrario, para él toda renovación debía buscar su razón en el pasado. En consecuencia, aun sin traicionar los rasgos más característicos de la tradición operística italiana, sobre todo en lo concerniente al tipo de escritura vocal, consiguió dar a su música un sesgo nuevo, más realista y opuesto a toda convención no justificada.
Nacido en el seno de una familia muy modesta, tuvo la fortuna de contar desde fecha temprana con la protección de Antonio Barezzi, un comerciante de Busseto aficionado a la música que desde el primer momento creyó en sus dotes. Gracias a su ayuda, el joven pudo desplazarse a Milán con el propósito de estudiar en el Conservatorio, lo que no logró porque, sorprendentemente, no superó las pruebas de acceso.
Nacido en el seno de una familia muy modesta, tuvo la fortuna de contar desde fecha temprana con la protección de Antonio Barezzi, un comerciante de Busseto aficionado a la música que desde el primer momento creyó en sus dotes. Gracias a su ayuda, el joven pudo desplazarse a Milán con el propósito de estudiar en el Conservatorio, lo que no logró porque, sorprendentemente, no superó las pruebas de acceso.
Tras estudiar con Vincenzo Lavigna, quien le dio a conocer la música italiana del pasado y la alemana de la época, fue nombrado maestro de música de Busseto en 1836, el mismo año en que contrajo matrimonio con la hija de su protector, Margherita Barezzi. El éxito que en 1839 obtuvo en Milán su primera ópera, Oberto, conte di San Bonifacio, le procuró un contrato con el prestigioso Teatro de la Scala. Sin embargo, el fracaso de su siguiente trabajo, Un giorno di regno, y, sobre todo, la muerte de su esposa y sus dos hijos, lo sumieron en una profunda depresión en la que llegó a plantearse el abandono de la carrera musical.
Música del Romanticismo (Ana Isabel González)
La música en el Romanticismo fue un periodo que transcurrió, aproximadamente, entre principios de los años 1820 y la primera década del siglo XX, y suele englobar toda la música escrita de acuerdo a las normas y formas de dicho período. El romanticismo musical es un período de la música académica que fue precedido por el Clasicismo y seguido por el Impresionismo.
El Romanticismo musical está relacionado por supuesto con el Romanticismo en otras disciplinas: la corriente de cambios en Literatura,Bellas Artes y Filosofía, aunque suele haber ligeras diferencias temporales, dado que el Romanticismo en aquellas Artes y en la Filosofía se suele reconocer entre los años 1780 y 1840. El Romanticismo como movimiento global en las Artes y la Filosofía tiene como precepto que la verdad no podía ser deducida a partir de axiomas, y que en el mundo había realidades inevitables que sólo se podía captar mediante la emoción, el sentimiento y la intuición. La música del Romanticismo intentaba expresar estas emociones.
domingo, 5 de junio de 2016
La pintura del Romanticismo | Pedro Jesús Martínez Martínez
La pintura romántica sucede a la pintura neoclásica de finales del XVIII, con unos nuevos gustos desarrollados por todas las facetas artísticas del Romanticismo como la literatura, la filosofía y la arquitectura. Está hermanada con los movimientos sociales y políticos, que ganaron cuerpo con la Revolución francesa.
El término romántico, surgido en el Reino Unido en el siglo XVII para referirse a la novela, fue adaptado a principios del siglo XIX a las artes plásticas, en contraposición al neoclasicismo imperante. El romanticismo en la pintura se extiende desde 1770 hasta 1870, prácticamente cien años.
El primer período del romanticismo (1770 hasta 1820) se desarrolla en paralelo con el neoclasicismo (1760 hasta 1800) o más bien en oposición a esta corriente. En efecto, allí donde el neoclasicismo propone una belleza ideal, el racionalismo, la virtud, la línea, el culto a la Antigüedad clásica y al Mediterráneo, el romanticismo se opone y promueve el corazón, la pasión, lo irracional, lo imaginario, el desorden, la exaltación, el color, la pincelada y el culto a la Edad Media y a las mitologías de la Europa del Norte.
Pero el romanticismo no puede sólo definirse en términos de oposición, pues desarrolló sus propias características; el sentimentalismo, el misticismo, la expresión de los sueños.
Según él, la modernidad constituye un leitmotiv. Esta forma de pensar se encuentra asimismo en Stendhal, que considera que el neoclasicismo está superado y que lo moderno era el romanticismo.
El individualismo propio de la época hizo que, por vez primera, los pintores no trabajasen de encargo, sino conforme los dictados de su imaginación, expresándose a través de la pintura, buscando pintar sus ideas y sentimientos personales.
Centró su atención en el paisaje y la naturaleza, así como la figura humana y la supremacía del orden natural por encima de la voluntad de la Humanidad. Se sigue una filosofía panteísta (véase Spinoza y Hegel). Es una concepción opuesta a los ideales ilustrados, pues ve el destino de la humanidad bajo una luz más trágica o pesimista. La idea que los seres humanos no están por encima de las fuerzas de la Naturaleza entra en contradicción con los ideales de la Antigua Grecia y del Renacimiento, en los que la Humanidad estaba por encima de todas las cosas y era dueña de su destino. Este pensamiento llevó a los artistas románticos a representar lo sublime, iglesias en ruinas, naufragios, masacres y locura.
La pintura en el Romanticismo, por Alberto Martínez
El Romanticismo es un movimiento cultural originado en Alemania y en el Reino Unido a finales del siglo XIII como una reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el Neoclasicismo, confiriendo prioridad a los sentimientos. Su característica fundamental es la ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas estereotipadas. El Romanticismo es una manera de sentir y concebir la naturaleza, la vida y al hombre mismo.
Ahora, vamos a hablar de la pintura.
En el siglo XIX se producen dos movimientos opuestos en la pintura:
-Pintura neoclásica: se basa en la razón.
-Pintura romántica: se basa en los sentimientos.
Los primeros años del siglo XIX estuvieron dominados por la vertiente neoclásica. El cambio se produjo cuando los filósofos alemanes, como Kant, empezaron a hablar de lo subjetivo y del sentimiento.
El arte romántico surge a consecuencia del giro y del cambio, nace como un arte revolucionario, que aspira a conseguir cambios sociales, culturales, políticos...
En cuanto a las cacrasterísticas:• Utiliza diferentes técnicas: el óleo, acuarelas, grabados y litografías.• La textura comienza a ser valorada en sí misma y aparecen las superficies rugosas junto con las formas más sutiles. La pincelada es libre, viva y llena de expresividad.• Desaparece la línea frente al color. Se recupera la potencia sugestiva del color, liberándose las formas y los límites excesivamente definidos. Es el agente emocional de primer orden• La luz es importantísima y se cuidan sus gradaciones dando un carácter efectista y teatral.
Los pintores del Romanticismo más importantes son Teodoro Gericault y Delacroix.
-Las principales obras de Gericault son: Retrato de un oficial de la Guardia Real a caballo, Muerte de Hipólito, Carrera de caballos salvajes de Roma.
Retrato de un oficial de la Guardia Real a caballo
-Y las principales de Delacroix son: La barca de Dante, La matanza de Quios,
Grecia en pie sobre las ruinas de Missolonghi.
La barca de Dante
La Danza En El Romanticismo De Ricardo Mateo Pérez
La historia de la danza es el relato cronológico de la danza y el baile como arte y como rito social. Desde la prehistoria el ser humano ha tenido la necesidad de comunicarse corporalmente, con movimientos que expresaban sentimientos y estados de ánimo. Estos primeros movimientos rítmicos sirvieron igualmente para ritualizar acontecimientos importantes (nacimientos, defunciones, bodas). En principio, la danza tenía un componente ritual, celebrada en ceremonias de fecundidad, caza o guerra, o de diversa índole religiosa, donde la propia respiración y los latidos del corazón sirvieron para otorgar una primera cadencia a la danza.
El ballet romántico o picanton aparece a principios del siglo XIX sustituyendo al ballet de acción del que Jean-Georges Noverre fue el gran teórico. El período del ballet romántico duró unos treinta años; de 1815 a 1845-1850.
El romanticismo apareció a finales del siglo XVIII en Alemania (Johann Wolfgang von Goethe y Friedrich Schiller) , y en Gran Bretaña Walter Scott y Lord Byron extendiéndose por toda Europa a principios del siglo XIX llegando a Francia durante la Restauración, con autores como: Madame de Staël, Chateaubriand o Lamartine. En música, Beethoven fue uno de los primeros.
Una nueva era comienza y la danza no se queda al margen: todos los artistas sueñan con un arte revolucionario que aleje los demonios del Antiguo Régimen, con un nuevo aire, lírico, exótico, mágico, sensual.
El ballet romántico abandonó, progresivamente, los mitos de la Grecia antigua para basarse en la Mitología nórdica poblada de elfos ondinas y trolls. Es el reinado de la bailarina, pálida y etérea, encarnando la nostalgia y la melancolía, vestida con vaporosas muselinas y coronada de flores del campo. El bailarín queda en Francia reducido a su cometido de porteur (portador) poniendo de relieve la gracia a la delicadeza de su pareja.
El primer gran ballet romántico fue La Sílfide, estrenada en la Ópera de París el 12 de marzo de 1832 por Filippo Taglioni y representada por su hija Marie Taglioni. Es la apoteosis del ballet blanco, que triunfará durante treinta años. Este ballet, el ballet blanco todavía perdura en nuestros tiempos, por ejemplo con el ballet de El lago de los cisnes.
sábado, 4 de junio de 2016
Poema sinfónico en el Romanticismo(Belén Romera Belmonte)
El Poema
Sinfónico es una composición musical, creada
para orquesta aunque también para piano, que se basa o inspira en una obra
literaria o en una idea poética.
A mediados del siglo XIX el compositor
Franz Liszt le dio el nombre y estreno, en 1849, su obra Tasso,
lamento e trionfo.
El poema sinfónico presenta una estructura determinada. Por lo
general se trata de una obra en un solo movimiento o también puede formar parte
de una serie en distintas partes corresponden a los diferentes episodios de la
narración que la han inspirado, se hallan encadenadas entre sí. El argumento de
la música es una evocación.
Aunque
ya desde la época barroca se escribían obras no cantadas con argumento o
intenciones descriptivas como las Cuatro
Estaciones de Antonio
Vivaldi, se considera como antecedente del género el Retrato musical de la naturaleza, por
Justin Heinrich Knecht. Asimismo. Ludwig
van Beethoven apunta la génesis del poema sinfónico en su sinfonía n.º 6 Pastoral.
Un gran número de compositores del ámbito
germánico continuó la forma musical iniciada por Liszt, pero el éxito del Poema
Sinfónico a finales del siglo XIX, fue sin duda Richard Strauss, quien lo utilizó
para producir composiciones experimentales en el terreno melódico, instrumental
y en la orquestación.
El
poema sinfónico experimentó en Francia, un impulso apreciable de la mano de
Camille Saint-Saëns con Phaéton y Danza macabra; César Franck,
con El cazador maldito y Las Eólidas; y posteriormente de la
mano de Vincent D’Indy, con El
bosque encantado; Claude Debussy, con El preludio a la siesta de un fauno; y
Paul Dukas, con El aprendiz de
brujo.
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